La movilidad es un factor determinante al momento de referirnos a calidad de vida, un factor de competitividad, eficiencia y equidad como respuesta a la función social de un territorio. Manizales, en el último informe de movilidad sostenible, arrojó cifras a las cuales se les debe prestar suma importancia, entre los cuales están: disminución del uso de la bicicleta, aumento en el número de vehículos automotores e incremento en el número de víctimas de siniestros viales, donde el 94% fueron actores vulnerables, entre los cuales el 8% son ciclistas y el 44% son peatones.

Según cifras de medicina legal Manizales tuvo para el 2018 cincuenta y un (51) casos de muertes por siniestros viales, 4 más que el año anterior, para un porcentaje de 12,5 casos por cada 100mil habitantes, lo que presenta un desafío para el reto nº11 Seguridad vial. Para Manizales es un compromiso la planeación vial, debido al aumento del parque automotor, que obliga   garantizar el crecimiento de la malla vial para lo cual se necesitarían construir 6 kilómetros de vías principales y 6 kilómetros de vías secundarias al año, algo a lo cual Manizales, por su topografía y por sus costos no podría realizar, ya que en los últimos años el mantenimiento vial y la construcción de la malla le han acaparado el 44% de los recursos del municipio.

El porcentaje de personas que se desplazan caminando o en bicicleta bajó, del 13% a 11% para quienes caminan y de 3% al 1% los usuarios de las bicicletas, a pesar de que Manizales ha sido de las ciudades que han liderado el uso de medios de transporte no motorizado, mostro un gran retroceso en este sentido pasando de ser la ciudad líder, a ocupar el sexto lugar, por detrás de Bogotá, Bucaramanga, Armenia entre otras ciudades.

Manizales dejó de ser la primera ciudad con mayor participación de modos sostenibles a ser la cuarta; mientras los ingresos aumenten, la bicicleta o el transporte público colectivo, dejan de ser atractivos para la ciudadanía, dejando de lado su uso. Uno de cada cuatro habitantes de la ciudad tiene como medio principal de transporte un carro o una moto y la tasa de motorización, que es la relación entre los vehículos rodantes y la población es de 455 por cada 1000 habitantes.

En el estudio The Social Cost of Automobility, Cycling and walking in the European Union, se determinó que cada kilómetro recorrido por un automóvil le cuesta a la comunidad 0,11 euros, mientras que cosa contraria pasa con el uso de la bicicleta o el caminar, ya que en el mismo estudio se determinó que esto trae beneficios entre 0,18 y 0,37 euros por kilómetro recorrido.

El fondo del problema no es la tenencia de vehículos particulares, sino su uso irracional en situaciónes como ir al centro de la ciudad, los desplazamientos demasiado cortos, el estacionarse en lugares indebidos (avenidas), la circulación a altas y bajas velocidades y el transportar a una sola persona.

                “Muchos de los países desarrollados tienen tasas de motorización mucho más altas que las de Colombia, pero son a su vez reconocidos por su modelo de desarrollo urbano, la eficiencia de sus sistemas de transporte público y el uso masivo de la bicicleta como opción de transporte, dando fuerza a la teoría según la cual, el problema no es el número de carros y motos per se, sino su uso indiscriminado. Estos mismos países, son ejemplo en la proporción de ciudadanos que realizan sus viajes habituales en transporte público, biblioteca o camino, que en todos casos supera el 80%”

Así pues, Manizales tiene serios retos en movilidad sostenible, los planes de movilidad de la nueva generación vienen aplicando la mirada hacia la accesibilidad de las personas a los bienes y servicios, a partir de la cual se hace en tres líneas: 1. Evitar o reducir los residuos, 2. Impulsar el cambio a medios de transporte con mayor eficiencia, bicicleta, caminar o el transporte público y 3. Aumentar la eficiencia energética del transporte.